jueves, 2 de enero de 2014

Empezar de cero


Cerrar tu empresa, abandonar tu país natal, dar por finalizada una amistad perjudicial, graduarte en una carrera universitaria, una ruptura sentimental o decir adiós a tu hogar. No todos los finales son fáciles. Hay que asumir y superar. Exigen lágrimas esporádicas, sacrificio, paciencia y, sobre todo, mucha valentía para empezar y transformarse en algo nuevo.

No se trata de un mal día, un aprieto, una lluvia torrencial e inesperada en plano agosto o la pérdida de un abrigo una noche de discoteca. Hablo de ese sentimiento, que trepa cosquilleando el estómago y sube enredándose hasta la cabeza. Hablo del miedo. De la misma magia que nos hace temblar de terror mientras nos brillan los ojos por las burbujas del champán recién destapado y la ilusión por los sueños recién nacidos.

Feliz 2014.