sábado, 14 de diciembre de 2013

Love stories

La tradición cuenta que aún se conserva en Verona el famoso muro de Julieta, el cual venera la romántica historia que vivieron los amantes Capuleto y Montesco. Un gran número de turistas o habitantes acuden a dicho lugar con la misión de introducir en algún recoveco del muro sus cartas de amor, que alimentan esperanzas y sustentan la mágica espera de palabras que puedan saciar el dolor de sus tragedias. Miles de preocupaciones, problemas y conflictos: convivencias, rechazos, miedos, lágrimas y celos que confían en la inspirada respuesta de Julieta.

¿Cuántas de esas cartas permanecieron en las rocas de esos muros jurando fidelidad sin límite a sus amantes? ¿Cuántas no fueron enviadas por temor a enfrentarse? ¿Cuáles fueron escritas por no saber qué camino elegir o qué sendero rechazar por la falta de suficiente valentía? Historias de amor con muchos sueños por cumplir y construir.

Llevo semanas dudando sobre cuáles serían las respuestas de algunos de los protagonistas de semejante historia ante mis vibrantes preguntas. Qué es lo que me respondería Romeo si le preguntase cuál es el peregrinaje que recorren los sentimientos cuando deciden marcharse. Y la enamoradiza Julieta, qué me contestaría si le dijese que si hubiera decidido vivir le hubieran quedado muchos Romeos por descubrir en su balcón. Su ardor, seguramente, no le hubiese permitido entenderlo.

¿Y cómo explicarles que a veces el sentimiento es un vaso medio vacío en vez de medio lleno, medio vacío por no atreverse a proclamarlo vacío a golpes de derrame; que es como escribir una de esas cartas cuando ya no tienes receptor ni palabras que usar? ¿Cómo demostrarles que hay cosas e historias que tienen fin desde el momento en el que comienzan?



Saborearon la fuerza que tienen las llamas del fuego, pero nunca probaron que a veces unas cuantas gotas de tiempo son suficientemente poderosas para apagar una fogata.

No hay comentarios:

Publicar un comentario