jueves, 2 de enero de 2014

Empezar de cero


Cerrar tu empresa, abandonar tu país natal, dar por finalizada una amistad perjudicial, graduarte en una carrera universitaria, una ruptura sentimental o decir adiós a tu hogar. No todos los finales son fáciles. Hay que asumir y superar. Exigen lágrimas esporádicas, sacrificio, paciencia y, sobre todo, mucha valentía para empezar y transformarse en algo nuevo.

No se trata de un mal día, un aprieto, una lluvia torrencial e inesperada en plano agosto o la pérdida de un abrigo una noche de discoteca. Hablo de ese sentimiento, que trepa cosquilleando el estómago y sube enredándose hasta la cabeza. Hablo del miedo. De la misma magia que nos hace temblar de terror mientras nos brillan los ojos por las burbujas del champán recién destapado y la ilusión por los sueños recién nacidos.

Feliz 2014.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Yo no tengo la culpa 
de haber bebido
desde tan joven tanta sed de sangre,
tanto deseo de morder la vida,
tanto amor.

A.G.
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo este amor que crece y no se muere,
bajo este amor que sigue y nunca acaba.

Ángel González


sábado, 14 de diciembre de 2013

Never sleep


Impregnando el aire de indiferencia e inculcando en sus diarios espectadores gigantescas dosis de celos y curiosidad, Lulami mecía sus mitológicas caderas entre diferentes vestidos rasos. Ocultaba sus preocupaciones bajo los elegantes rizos que cubrían su cabeza y el flequillo que se balanceaba con donaire entre sus ojos cuando agitaba el viento. Su maquillaje siempre impecable a pesar de las circunstancias y sus labios de un brillante rojo carmesí: caché, clase y dinero.
Sin embargo, ¿cuándo una verdad universal ha sido alguna vez revelada por los dioses en el velo de la apariencia a los ojos ajenos y vacíos de los vanos e ilusos mortales? Las lágrimas de Lulami, cuando llegaba a casa, desplomaban sin freno y en doloroso silencio el maquillaje que con tanto empeño trabajaba en construir con impasibilidad cada día y, a pesar del secreto de su tragedia diaria, no se daba por vencida y trasnochaba las nueves horas noctámbulas que le permitían asesinarse y engendrar la nueva criatura inconmovible de la que se disfrazaría la mañana siguiente. Pero, claro... esta naturaleza mutante nadie la conocía.

Love stories

La tradición cuenta que aún se conserva en Verona el famoso muro de Julieta, el cual venera la romántica historia que vivieron los amantes Capuleto y Montesco. Un gran número de turistas o habitantes acuden a dicho lugar con la misión de introducir en algún recoveco del muro sus cartas de amor, que alimentan esperanzas y sustentan la mágica espera de palabras que puedan saciar el dolor de sus tragedias. Miles de preocupaciones, problemas y conflictos: convivencias, rechazos, miedos, lágrimas y celos que confían en la inspirada respuesta de Julieta.

¿Cuántas de esas cartas permanecieron en las rocas de esos muros jurando fidelidad sin límite a sus amantes? ¿Cuántas no fueron enviadas por temor a enfrentarse? ¿Cuáles fueron escritas por no saber qué camino elegir o qué sendero rechazar por la falta de suficiente valentía? Historias de amor con muchos sueños por cumplir y construir.

Llevo semanas dudando sobre cuáles serían las respuestas de algunos de los protagonistas de semejante historia ante mis vibrantes preguntas. Qué es lo que me respondería Romeo si le preguntase cuál es el peregrinaje que recorren los sentimientos cuando deciden marcharse. Y la enamoradiza Julieta, qué me contestaría si le dijese que si hubiera decidido vivir le hubieran quedado muchos Romeos por descubrir en su balcón. Su ardor, seguramente, no le hubiese permitido entenderlo.

¿Y cómo explicarles que a veces el sentimiento es un vaso medio vacío en vez de medio lleno, medio vacío por no atreverse a proclamarlo vacío a golpes de derrame; que es como escribir una de esas cartas cuando ya no tienes receptor ni palabras que usar? ¿Cómo demostrarles que hay cosas e historias que tienen fin desde el momento en el que comienzan?



Saborearon la fuerza que tienen las llamas del fuego, pero nunca probaron que a veces unas cuantas gotas de tiempo son suficientemente poderosas para apagar una fogata.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Para sentir lo tibio
de las últimas horas de septiembre
hubo un tiempo extinguido
                         por los acantilados
la luz que se descuelga
                               y se ahoga sin grito
en un mar de basalto.

No volverá el acuático rumor
ni un chillido violento de gaviota.

Cuando el invierno sea
la última verdad a que agarrarse
y todas las ciudades nos cierren sus murallas
entonces te diré una y mil veces,
                            sobre los mismos pasos,
repetiría la vida contigo.

Daniel Rodríguez Moya  

SEARCHING AMERICA

Mi Ítaca. La persecución de un sueño, el golpe y el suelo, la pelota contra la pared, su retorno, su feedback, el ataque y mi defensa. El vuelo de un flightless bird, las piedras y la hierba de un no-camino. Abrir los ojos a diario y sentir mi Ítaca tan cerca y tan lejos...

http://www.youtube.com/watch?v=PcFAmMkXEcI